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Dependencia en las relaciones de pareja
Dependencia en las relaciones de pareja
Por: Licda. Tatiana Rodríguez
Psicóloga Clínica
Cada persona desarrolla su propia manera de enfrentarse a sus experiencias, de acuerdo con las herramientas a las que tiene acceso y a los estilos de pensamiento que ha desarrollado a lo largo de su vida.
Sin embargo, en ocasiones, cuando se interpretan las diversas situaciones que llegan a la vida, hay ciertos errores en el pensamiento que afectan esa percepción. Estos pueden ser ideas negativas existentes acerca de nuestra persona, de nuestras fortalezas y de nuestras competencias, y al llegar ahí, se corre el riesgo de caer en una dependencia en las relaciones de pareja.
Cuando las personas se conciben como débiles, incapaces y necesitadas, podrían estar más susceptibles a mantener relaciones dependientes y poco saludables. Esto ocurre cuando se espera que el “otro” alivie los sufrimientos, cubra los temores, cuide de las necesidades y deseos y proporcione la felicidad que no se es capaz de obtener por medio de la realización personal.
Al cultivar una relación de dependencia, se tiende a dejar de lado la individualidad que caracteriza al ser humano. Se da una transformación de uno mismo y una subordinación hacia el otro, con tal de obtener seguridad al evitar el rompimiento del vínculo afectivo. Se entierran además, las propias características, creencias, conductas y aspiraciones; en otras palabras, uno se olvida de sí mismo.
Por eso, antes de pensar en una relación de pareja, es primordial que exista un conocimiento de las propias virtudes y de los defectos, de las limitaciones y de los sentimientos, de las prioridades y de las metas personales y profesionales que se desean alcanzar. Es también fundamental conocerse para entender que es posible cambiar y crecer como ser humano.
Esto lo podemos lograr cuando nos dedicamos tiempo a nosotros mismos, por ejemplo, cuando disfrutamos de un buen libro, de un día soleado o de una tarde lluviosa, teniendo como única compañía los pensamientos... nuestros pensamientos.
De esta manera podremos construir la base para defender la individualidad y no perder el rumbo en el camino. Además, podremos compartir de una manera más sana con esa persona que hemos elegido, creceremos en la relación, y no sólo por la relación misma. También seremos capaces de sentirnos completos y lograremos compartir esa plenitud con otra persona igualmente plena, para caminar y crecer juntos como individuos y como pareja.
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